Estar en la mira del SAT es una situación en la que nadie quiere estar y funciona diferente a como se imaginan la mayoría de las personas.
Sí, hay empresas muy grandes o políticamente expuestas que pueden realmente estar en la mira.
Sin embargo, para la mayoría de las personas «normales», estar en la mira no significa que alguien del SAT sepa tu nombre y apellido, sino que identificaron comportamientos de riesgo que hacen que los sistemas del SAT estén más al pendiente de ti. Esto hace que las revisiones del SAT sean realmente asimétricas.
Hace unos días me tocó platicar con una doctora que me dijo que tenía al SAT «en el cuello». Si se retrasaba un día con sus declaraciones, le llegaban requerimientos y actos administrativos. Usualmente, así se siente estar en la mira del SAT. Cualquier omisión, por más pequeña que sea, termina en un acto administrativo o una invitación porque los sistemas del SAT están constantemente al pendiente de ti. Esto es muy distinto a casos que hemos visto donde doctores deben meses y meses de declaraciones, y el SAT ni sus luces.
El estrés de estar en la mira se multiplica si tienes un contador que no te «respalda». En el caso de esta doctora, ella tenía que estar correteando al contador para que presentara las declaraciones.
¿Cómo terminas en la mira del SAT?
Usualmente es por un mal historial con el SAT. Si te enviaron algún acto administrativo que no fue atendido y el caso termina en una multa (¿cuáles son las multas más comunes del SAT?), es muy probable que ya termines en la mira del SAT. De ahí en adelante, cualquier retraso va a terminar en un acto administrativo y cualquier acto administrativo no atendido va a terminar en una multa.
¿Puedes dejar de estar en la mira del SAT?
Sí, después de un tiempo de estar presentando todo en tiempo y forma sin retrasos ni omisiones, el SAT te deja en paz. Por eso la importancia de tener un contador que te respalde (cuidado si tu contador no hace esto cada mes), pero también de enviar la información al contador a tiempo y realizar el pago puntual de los impuestos. Al final del día, se requiere esfuerzo de ambas partes para estar en buenos términos con el SAT.
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