Trabajar con asistentes no es fácil, especialmente si no tenemos experiencia previa manejando personal. En ocasiones, tomamos decisiones que tienen consecuencias inintencionadas y perjudican el consultorio.
Iba a comertarles de un caso real de hace algunas semanas, pero la realidad es que no es UN caso, sino una situación recurrente que veo con los clientes.
Cuando estamos trabajando con más personas, tenemos que cuidar mucho los incentivos que crean nuestras decisiones.
Si tu asistente no va al consultorio cuando no tienes pacientes y tu asistente es la encargada de manejar tu agenda, estamos creando incentivos para que deje días vacíos.
¿Es algo que sucede siempre? No, pero ciertamente se incentiva, y mientras más dure ese incentivo, más probable es que caiga en la tentación de «cerrar días» de tu agenda sin avisarte.
Si un paciente marca un jueves para pedir cita para el viernes, pero es el primer paciente que se va a agendar ese día, tu asistente tiene un incentivo para decirle que no hay citas disponibles el viernes. Esto podría hacer que se pierda el paciente, si es que no puede esperar más tiempo. Al final del día, la asistente gana lo mismo vaya o no el paciente (no hay inventivo para agendarlo), pero pierde un viernes de home office por agendarlo (hay incentivo para no agendarlo).
La situación empeora porque la mayoría de los médicos no están al tanto del trabajo de la asistente, simplemente confían en que lo está haciendo bien.
En resumen
Si tu horario laboral es de 9AM a 6PM y tu modalidad de contratación es presencial, tu asistente debería de ir al consultorio si o si durante ese tiempo. Sin llegar tarde si no hay pacientes. Sin salir temprano si no hay pacientes. Sin quedarse en casa si no hay pacientes.
La única manera en la que recomendaría darle oportunidad a la asistente de que trabaje en casa si no tienes pacientes, es si hay supervisión y controles adecuados para asegurarte que no va a hacer mal uso de ese beneficio.
